martes, 7 de agosto de 2007

EL VIENTO DEL ATARDECER

Hoy es un día de esos que carecen de color. Son mañanas tristes que te conducen a una rutina diaria y como tal así pasan las horas, las puedo sentir en mi reloj deambulando en circulos por la esfera que las retiene sin detenerlas. Yo mientras tanto trato de disfrutar al máximo de mi grisaceo amanecer ya que ultimamente me siento bastante identificado con ese color, simplemente siento que encajo en él, no es nada más.


Sigo esperando, y vuelvo a mirar las manillas, se mueven lentas pero firmes y ya creo distinguir a lo lejos el atardecer, es tiempo de sentarse a escuchar. Si, los atardeceres son para escuchar, yo por ejemplo escucho al viento desde mi ventana, no siempre trae buenas noticias, pero aun así me siento a esperar porque el viento del atardecer coge lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros y lo mezcla en el ambiente para llevarlo a los oidos de aquellos que quieren escuchar. Un "te quiero" que nace de lo mas profundo por ejemplo, permanece flotando, denso y calido durante largo rato, mientras el amargo llanto es fugaz y punzante, te cala hasta los huesos siendo este frio y estremecedor. Entre tanto sigue cayendo el sol, mientras sonrisas y penas recorren el camino hacia el infinito, yo creo que seguiré escuchando un momento más y, quien sabe, puede que mis pensamientos echen también a volar, para quien necesite oirlos.

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