martes, 18 de septiembre de 2007

EL SUEÑO DE MI ULTIMA NOCHE DE VERANO

Imaginad un bosque, uno especialmente frondoso, los arboles y la maleza apenas permiten el paso, en la distancia se puede oir el rumor de un arroyo, nose tal vez sea una fuente. El sol ha empezado a caer y una atmosfera nebulosa empieza a formarse en torno a mí. Los colores que antes se veian verdosos se tornan grises y la bruma comienza a caer. Bueno aquí me encuentro, solo, desorientado y con la duda de como he llegado hasta ahí.

Mi primer pensamiento obviamente es que estoy soñando, eso me tranquiliza bastante y empiezo a sentir curiosidad sobre que estará maquinando mi mente para esta noche, ya que soy muy dado a soñar cosas inverosimiles, así que comienzo a caminar. El sendero es escabroso y las ramas de los arboles retorcidas y amenazadoras se empecinan en retenerme con sus dedos nudosos y esqueléticos así que no tardo en sentir cierto escozor en las manos y la cara. Derrepente un pequeño claro, ahí espero encontrar la corriente de agua que llevaba ya algún tiempo escuchando pero en su lugar solo hallo tierra y piedras. Al fondo se pueden distinguir algunos senderos medio cerrados por el follaje y por lo tanto oscuros, así que después de observar que el sol casi está oculto me decido a continuar camino por un sendero, sumiendome en una relativa oscuridad a los pocos metros.

Llevo como media hora de camino por un sendero abrupto y no consigo ver nada más que hojas, ramas y alguna piedra, la noche se ha echado por completo y empiezo a pensar que tal vez no haya una salida en esta dirección, lo mas inquietante de todo es la absoluta falta de ruidos, es como si llevase los oidos taponados. El frío es dificilmente soportable debido, en grán medida, al viento helado que corta la respiración. Miro alrededor pero nada, nada ni nadie que pueda sacarme de aquí.

A un lado, se pueden distinguir unas tenues luces blanquecinas, esto me obligaría a salirme de este "sendero" pero estando absolutamente perdido como estoy, en plena noche, no tengo nada que perder así que comienzo a abrir sendero con los brazos ya bastante magullados esperando encontrar refugio o al menos una salida, entonces empiezo a escuchar, algo no va bien, no se oyen las hojas ni las ramas que estan siendo ferozmente azotadas por el viento, no se oye ni siquiera el silbido del aire, pero se oye algo, un rumor, un gemido, no me lo puedo creer, lo que estaba oyendo eran yantos, se asemejaban a niños llorando amargamente, sigo la dirección de las luces.

Cada vez más cerca del origen de los ruidos empiezo a ver como las luces se mueven como en una danza hipnotica, juraría que son pequeñisimas hogueras sino fuera porque son blancas, sigo andando, derrepente unos golpes en la sién me hacen consciente de que estoy corriendo, sorteando los matorrales con el pulso acelerado, corre, corre, me animo a mi mismo a ir más deprisa, no tardo mucho en ver, el circulo de hogueras, al menos seis, son ligeramente azuladas, pero no puedo avanzar hacia ellas, me he quedado totalmente paralizado, me froto los ojos, no doy credito, en cada hoguera como si de cunas se tratara un niño llorando, sus ojos cerrados con fuerza y sus manos abiertas hacia el cielo. Solo puedo gritar, grito con todas mis fuerzas y en un segundo todo en silencio, los niños me miran con curiosidad, son apenas bebes recién nacidos pero me miran fijamente, estiran sus manos hacia mi para que los coja y yo estiro mis brazos para cogerles, un paso, un paso más, ahora pierdo el equilibrio y caigo, no lo he visto y ahora estoy cayendo por una pendiente a grán velocidad, las luces azules no estaban tán cerca, no pueden haberse movido, las tenía a un paso nada más, ahora caigo en direccion a una masa de agua en la que se refleja la luna, una luna blanca y azul, estoy completamente paralizado cuando estoy a un metro escaso del agua, al fondo de esta, los ojos tristes de cientos de niños que se difuminan al caer. El agua esta helada y se me nubla la vista, mis lágrimas se confunden con el fondo del lago y todo se calma.

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