lunes, 7 de mayo de 2007

LA CIUDAD QUE LLORA

La noche anterior pude ver como la ciudad lloraba, no se que razones tendria ni porque espero al crepusculo para hacerlo, pero ahi estaba, vertiendo sus dulces lagrimas sobre nosotros, nosotros que rara vez nos sentimos conmovidos por el sufrimiento ajeno. ¿Acaso esperaba unas palabras de consuelo por parte de los que en ella habitamos? Yo creo que no, mas bien se compadecia de aquellos que nacimos y crecimos en su seno, de aquellos que tomo en adopcion sin preguntar su procedencia y de aquellos que descansan en sus entrañas con la falsa esperanza de un nuevo despertar. Ella se ha percatado de nuestra infelicidad, de como se esfuman nuestras vidas cuando apenas han dado comienzo y de como buscamos los sueños casi siempre en el lugar equivocado. Entonces llora, llora porque no puede hacer otra cosa que ver pasar el tiempo, llora porque observa a una generacion tras otra cometer los mismos errores, llora de rabia por no poder escapar de ese silencio, un silencio que se impone en penitencia a todos aquellos que se atreven a desafiar al paso del tiempo, llora por la noche, en la intimidad, para no perturbar a los que habitamos en ella y seguira llorando por siempre, porque es al anochecer cuando desnudamos nuestra alma y se puede asomar a nuestros sueños.

2 comentarios:

okulto dijo...

hola buen comienzo para un blog. gracias por añadirme seguramente te conozca ya me diras quien eres un abrazo

Danny Flintt dijo...

Escúchame — dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza—. La región de que hablo es una lúgubre región en Libia, a orillas del río Zaire. Y allá no hay ni calma ni silencio.


Levantarse cada día a las 13 horas... hace que uno se acueste a las tantas... ¿cierto?